Disculpen que no baje, arriba se está tan bien...

martes, 6 de marzo de 2012

Cositas que me gustan, y su porqué


   Los pintalabios rojo mate, porque si brillan parece que estás babeando y te falta el carrito.
   Los tacones, aunque la gente no lo entienda en mi persona, acusándome de quedar demasiado alta.
   Las máquinas de coser, que te dejan diseñar cositas.
   Batman, que gana a Spiderman.
   Rambo, que no es Dios porque Dios tendría piedad.
   Franco Battiato, porque es Franco Battiato.
   Mark Oliver Everett, porque podría ser Franco Battiato.
   Los huevos masculinos que cuelgan un poco de más, porque se reciben mejor cuando estás de rodillas con la boca abierta.
   El café muy negro, solo y sin azúcar, porque de otra forma no es café, es un batido.
  Juan Ramón Jiménez, porque no ha vuelto a haber un poeta de tal calibre.
  Las zapas estilo converse, que democratizan y nos permiten llevar colores en los pinreles a las mujeres de cualquier talla de pie.
  Los cuadernos, porque nunca se garabatea de más, ni se escriben impresiones y reflexiones de menos.
  Windows, porque Mac será modernísimo, pero más allá del marketing que lo envuelve, no hay nada en lo que el Tito Gates no hubiera pensado ya.
  El Greco, porque pintaba en verso.
  Velázquez, porque pintaba en prosa.
  Raphael (pintor), porque si quería, podía; pintaba en verso, en prosa y como le salía de las narices.
  Raphael (cantante), porque es un jodido genio.
  Los perros, porque son más persona que mucha gente.
  El sabor de una polla.
  La ropa con encajes, signo inequívoco de que ya estoy alcanzando cierta edad.
  El sentido del humor, sí, también para con uno mismo, porque es la mejor medicina.
  Los chistes que pecan de crueles, porque el rollo políticamente correcto imperante no me va.
  Marlon Brando, porque no ha vuelto a existir sobre la faz de la tierra un hombre tan follable.
  Los tíos con pinta de empotrarte en vez de follarte, porque me ponen nerviosa en el mejor de los sentidos.
  La ciencia y, en concreto, la física cuántica, porque parece querer esconderse de nosotros.
  La historia, porque es producto de pequeñas decisiones puntuales, creada por los hombres, y la gran desconocida.
  La cerveza sin gluten, porque como celiaca me hace mucha ilusión que exista.
  El vino tinto, si es de Toro o Riverita, mejor que mejor. Vale, que el Rioja nunca te falla, si fuera coche sería un Volvo… pero por eso mismo, mejor los otros.
  Sentarse en la cara de tu pareja.
  Madrid, porque habrá sitios más antiguos, más bonitos y más grandes… pero el halo de esta ciudad es mágico, tiene algo especial, a pesar del histerismo y las prisas que tienen sus habitantes. Porque esta ciudad se hace entre todos (todos).
  Mary Poppins, “La Película” de mi más tierna infancia.
  Aladdín, porque es lo contrario al Rey León.
  Las opiniones propias y formadas, porque aquí la gente lo que hace es comprársela en el quiosco cada día por poco más de un euro.
  Unas patatas fritas y unas anchoítas para ver al Real Madrid (ganando, ¡por fín!)
  Marilyn Monroe, porque ella nació para ser amada, y no comprendida.
  Bob Dylan, porque si dios quiere tocar el piano, pues que toque el piano.
  La enseñanza que nos dejaron los años ochenta; nada cumplirá lo que se promete, pero disfrútalo igualmente.
  Masturbarse, que deberían recetarlo los médicos.
  El Myspace, que, admitámoslo, molaba mucho. Algún día adquirirá el rollo “vintage” que hará que todos volvamos a él.
  Stoya.
  Star Wars, un antes y un después en mi existencia.
  Sophia Loren, porque por ella me hubiera hecho lesbiana-leñadora.
  Carmen Sevilla, porque en su momento también me hubiera arrastrado a la homosexualidad.
  La música, un impulso innato e inmanente en el hombre.
  Nadar en el mar, porque las piscinas son un invento del demonio.
  Los orgasmos femeninos, que siempre son múltiples en potencia. Es cuestión de ponerse.
  La maravillosa y perfecta estética de las mujeres desnudas, porque, al contrario que los seres masculinos, no necesitan perder la verticalidad.
  Descubrir una buena novela, una de las definiciones de placer que faltan en el diccionario.
  Una explosión de semen en el paladar. No necesita más explicaciones.
  Una tarde en un bar en buena compañía. El lujo verdadero suele estar a nuestro alcance.
  La noche, que, al contrario que a mucha gente, a mí me despierta, alejándome del “automatismo” imperante.
  El turno de tarde de la facultad, porque las mañanas están sobrevaloradas.
  Los sobrinos que algún día tendré para ser “la tía guay”.

  Un hombre masturbándose frente a mí. Porque me enciende irrevocablemente.
  El primer artículo de la Pepa, porque jamás la chulería hispana se puso más acertadamente por escrito.
  Ralph de los Simpsons, porque yo también soy especial de esa manera a veces.
  Despertarme en la cama y descubrir que el perro ha dormido junto a mí.
  El sexo en la ducha.
  El olor a jazmín, que me retrae a los veranos de mi infancia.
  Los reencuentros sexuales, que siempre van más allá de la lujuria en todos los sentidos.
  La lluvia que te pilla estando en casa.
  Los orgasmos que hacen que me corra (literalmente).
  Los telescopios, que ayudan a asumir y deleitarse en nuestra ínfima y minúscula existencia.



viernes, 2 de marzo de 2012

Sobre Sexo Anal, o presumiendo de dildo

(Atención, la entrada contiene ego-fotos, véase a discreción del espectador! :P )
Después de mucho tiempo recluida en el hogar paterno, he vuelto, por fin, a Madrid. Puede que no vaya a poder hacer grandes cosas aquí, pero por lo menos voy a mi propio ritmo. Se agradece el” yo, mi, me, conmigo” por fin, en mi propia casa y con mi perro.

Y no es que haya estado mal en mi tierra, solo es que no es lo mismo. El saber que puedes entrar y salir cuando quieras, sin dar explicaciones a nadie, es maravilloso. Además, mi vida sexual estaba siendo muy escasa, y, hablemos en plata, también había ciertas carencias “masturbatorias”. Ojo, que yo misma me basto y me sobro, ya sabéis, a dos manos o con la zurda, pero en casa de mis padres no tengo juguetitos sexuales. No me atrevo, porque las madres que limpian su casa tienen un olfato especial para esas cosas que una niña bien no debería tener en una caja bajo la cama. Así que por fin nos hemos vuelto a encontrar mis artilugios y yo… y es que a nadie le amarga un dulce de vez en cuando, caray.
Una pequeñita parte de mi colección... Sí, el póster es de Rocky, oh yeah!
Así que mi reencuentro con mi hogar aquí ha sido de lo más satisfactorio. Hoy, que estaba un poco mal y con dolor de cabeza, me he ayudado de mi consolador favorito. Súper básico, de estos que cogen más o menos potencia según el contacto que haga con la pila, y rojo con purpurina. Que más feo no puede ser, vaya… Pues mano de santo, ¡oigan! Ni dolor de cabeza, ni estreses ni nada, solo una gran sonrisa. A veces es bonito dejarse hacer, y eso también pasa cuando una está consigo misma.

A mí me hace gracia lo de “hoy no, cariño, me duele la cabeza”. ¡Si los orgasmos son curativos, ya quisieran las aspirinas! Claro, que ciertos movimientos están vetados. Hacer una mamada con la cabeza mal es odiarse a una misma. Demasiado movimiento. Pero, por el contrario, dejarse hacer es una auténtica delicia.
Pero si hay un juguetito al que he echado de menos especialmente, ese era mi dildo. Creo que ya os hablé de él. Es rojo, blandito  y pequeñito, perfecto para jugar al sexo anal en la soledad.

No, no es el anuncio de una cerveza en una extraña botella. Ese ser que parece pertenecer a la familia Ramone soy yo, la misma que viste y calza, intentando mantener mi anonimato a golpe de pelo en la cara… y presumiendo de dildo.

Y ahora que ya no me dolía la cabeza…tenía ganas de más. Un poco más de esmero y movimiento. Así que he sacado mi buen amigo el disco duro, y he tirado de los grandes clásicos modernos, los que nunca fallan. Vamos, que he terminado viendo a Stoya, resumiendo. Y es que Stoya me encanta. Porque me la creo. Nada de bocas abiertas en exceso y gemiditos enlatados. Hay actrices equis a las que solo les falta guiñar un ojo a cámara o soltarnos un consejo publicitario mientras las están penetrando. Pero ella no, Stoya es genuina, creíble. Hace el mismo ruido y pone las mismas caras que pondría una tía random cuando está siendo bien follada.

Y si hay un vídeo en el que me gusta especialmente esta expresividad realista de la que os hablo, es en My First Porn 10. Que, por desgracia, no consigo encontrarlo online, mas os insto a que lo busquéis y lo dejéis en favoritos, bien accesible. Se supone que es su primer anal, pero vamos a dejarlo en que es su primer anal grabado, editado y sacado al mercado como tal, porque nunca se sabe. En realidad es lo de menos. Lo importante es su cara. Mirando al principio con un poco de recelo y mostrando al final gran sorpresa y satisfacción, casi sin poder evitarlo. Curioso que lo que más me guste de una escena sexual sea una cara… debo de ser muy rara. Pero es que, como os decía, la entiendo perfectamente.

Así que poner el video y correr a la cama a reencontrarme con mi dildo ha sido un dos en uno. Ya conté por aquí que Alvy me lo regaló en mi última venida a la capital, así que casi no he podido utilizarlo en soledad. Sí, en mis últimos encuentros sexuales aquí en Madrid con Alvy le pedía que lo sacara, es muy bonito jugar a eso de la doble penetración… pero para masturbarme solo lo usé un par de veces antes de tener que volverme a las provincias. Hoy se ha producido, por fin, el esperado encuentro.
Sí, vuelvo a ser yo con mi camiseta de Battiato... solo que ahora el anonimato viene a golpe de filtro setentero
Es lo que más he echado de menos este tiempo, la penetración anal.

Porque el sexo anal es, sin duda, una de mis prácticas sexuales favoritas. Al principio me daba un poco de miedo, sobre todo porque mis primeros intentos de llevar a buen término esta práctica fueron un poco frustrantes y dolorosos. Pero después de que Alvy apareciera en mi vida, ya no, fue muy distinto. Recuerdo que una de las primeras veces que le pedí que me diera por culo, si no fue la primera, fue una tarde en el Café Van Gogh, aquí en Madrid. “Perviérteme”, le pedí ese día, así de primeras, nada más sentarnos en la mesa. Alvy flipó bastante, pero le hizo gracia el asunto, y hablamos sobre sexo un par de horas. Le terminé explicando que en el fondo yo era joven e inocente (aunque no coló), y que había hecho muy poquitas cosas en el terreno sexual, y que quería que fuera algo así como mi maestro. Era una de las primeras veces que quedábamos, y fue divertido ver como Alvy, un tío hecho y derecho (me saca ocho años), miraba a las mesas de los lados para ver si estábamos escandalizando a algún comensal cercano. Qué tiempos aquellos…

Cuando, pocos días después, llegó el sexo anal, fue plenamente satisfactorio. Y es que creo que la clave está en la paciencia. Yo deseaba que Alvy me sodomizara, estaba plenamente dispuesta, pero para la primera vez la voluntad no es suficiente. Me masturbó durante mucho, mucho rato, yo diría que más de una hora, acariciándome el clítoris y lamiendo mi vagina y mi ano sin parar.

Nos fuimos a la ducha, donde seguimos masturbándonos mutuamente, bajo el agua calentita. Nos enjabonamos, y Alvy cogió la alcachofa de la ducha para enjuagarnos. Me arrodillé. Me encantan las felaciones bajo el chorro suave de la ducha. Es divertido sentir cómo el agua cae, templadita, por tu cara cuando te acercas a la base de la polla. Pero no estuve así mucho tiempo, Alvy me levanto y me puso contra la pared, de espaldas a él, y me separó las piernas. Me acarició el ano con sus dedos llenos de espuma, y poco a poco, comenzó a introducir uno por el ano, sin dejar de masturbarme en ningún momento. Y, ¿sabéis qué? ¡Molaba! Era una sensación muy guay, por primera vez en mi vida sentía su dedo moviéndose despacito por mi culo mientras me retorcía de placer.

De allí pasamos a la cama. Volvió a lamerme sin parar, mientras me estimulaba el clítoris con un dedo y metía otro por el ano a un tiempo. Lo demás, vino solo. Un poco de lubricante y su polla, más dura que nunca, entró en seguida. Al principio apenas la movía. Lo llenaba absolutamente todo, la sensación fue fantástica, amén de toda una sorpresa. Sin duda, desde la penetración anal se consigue un tipo de estimulación totalmente diferente y que es maravillosa.

Los orgasmos así son fantásticos… y de ahí las bondades de mi magnífico dildo, que si bien creo que enseguida se me quedará pequeño y  tendré que volver a mi sex shop de siempre a comprarme otro un poco más rígido, me permite recrear esos maravillosos momentos incluso en la soledad.
Blandito y pequeñito
No le tengáis miedo al sexo anal, chicas. Además, para más tranquilidad, venden las llamadas “duchas anales”, súper cómodas y fáciles de usar, que nos libran de impregnaciones no deseadas, aportando aún más tranquilidad y relajación al momento. Y a los chicos… qué os voy a decir, ¡os recuerdo que tenéis el punto G ahí mismo!

Es una lástima que tantos prejuicios lleven a la gente a perderse esta gran práctica sexual. La sombra de la etiqueta de “antinatura” que persigue al sexo anal es alargada… Creo que el problema está en que nos cuesta quitarle la pátina de trascendencia a las cosas que no se la merecen tanto. Somos muy dados a atribuir un halo "épico" a lo mundano. Así que quiero reivindicar desde aquí lo contrario. El sexo anal es bonito, normal y divertido.



Un poco de humor, señores, para tratar este tema, tan mitificado. Para los que no sepan inglés, el video con la letra aquí.

lunes, 20 de febrero de 2012

Micro-reflexión fuera de contexto


HE AQUÍ EL QUE SIN DUDA SERÁ EL MÁS CORTO DE MIS POST, Y EL QUE MENOS A CUENTO VIENE… 
...Pero me vais a permitir que abuse de mi condición de dueña de este blog "follándomelo" hoy para soltar una perlita que en absoluto  tiene que ver con la naturaleza de este rinconcito de la blogosfera.
Dijo el gran Juan Ramón Jiménez una vez:

Cierra, cierra la puerta,
como a ella le gustaba…
¡Que se encuentre a su gusto
su recuerdo!

Y aquí viene mi reflexión de hoy: La poesía sin capacidad de condensación no es poesía. Son versos que o bien riman o bien no, pero ya está. El genio esconde en el verso, sea cual sea su índole (sí, también en el verso libre) una historia que, de tratarse de una obra narrativa, aún haciendo el mayor esfuerzo de síntesis posible, ocuparía al menos diez páginas.
Y si no se lo creen, lean estos versos de Don Torcuato Luca de Tena:

¿Es tu hija, verdad? La he conocido
por la estrella fugaz que hay en sus ojos,
la cabeza inclinada y la manera,
tan tuya, de mirar llena de asombro.

¿Es tu hija, verdad? lo han presentido
-¡desde tan hondo!-
unos vientos callados que dormían
bajo las aguas quietas, en el pozo
de los tiempos perdidos, donde guardo
las hojas que cayeron
de los sauces remotos.

Tiene luz en la frente
-tu misma luz-. Y el gesto melancólico.
Tiene el cuello tan frágil como tú lo tenías
y en el pelo los mismos
pájaros locos.

Tiene un viento de ayer entre los dedos,
y en el rostro...
tu firma escrita
con otra sangre
que no conozco.


Y ahora me pregunto… ¿Soy yo o los más hermosos versos de amor tratan de su falta, su pérdida y/o su ausencia? Si lo de que a todo el mundo le guste Pablo Neruda va a ser por algo…


Y aquí me despido, a la espera de poder ofreceros pronto un escrito más interesante o, al menos, más acorde a la temática de este, mi humilde blog. Besos!

jueves, 16 de febrero de 2012

Sobre la depilación íntima y mi último encuentro sexual


Alvy vino el sábado pasado a casa. Era el cumple de mi señora madre, y decidió invitarnos para la ocasión a sus hijos y correspondientes apéndices amorosos a comer. Fue en un restaurante tranquilo, de carnaza en todas sus posibles modalidades, nada pomposo y en ambiente distendido. A mí a priori el tema de una reunión familiar con novios y novias me parecía algo un poco estresante. No porque fuera a ser una reunión solemne, sino porque… no sé, era algo así como la constatación oficial de los noviazgos. Eso no significa que dude de lo mucho que quiero a Alvy, estoy totalmente enamorada de él y segura de ese sentimiento.  Es, simplemente, que iba a ser la primera vez que metía un novio en casa de esa forma tan oficial. Y, bueno, que tampoco me fiaba mucho de mi padre. Lo mismo se ponía a preguntarle a Alvy si va a misa, si es de derechas… y esas cosas que tiene mi padre.

Finalmente la comida fue bien, tranquila y divertida. Después, nos vinimos a casa a tomar café, estuvimos un ratito y luego Alvy y yo nos fuimos con su coche a buscar un regalo que finalmente no encontramos. Que, por cierto, quizá sea porque soy de ese escaso grupo de gente que llega al cuarto de siglo sin carné, pero los tíos conduciendo suelen resultarme muy excitantes
Ver a un tío conduciendo me lleva irrevocablemente a imaginarme cosas muy parecidas a esta... 
Estuvimos en uno de esos almacenes gigantes que venden electrónica, cacharros para el hogar, ordenadores, pelis y demás. Finalmente no encontramos el regalo que queríamos, pero no nos fuimos con las manos vacías. Vimos una máquina rasuradora a buen precio para mí, y la compramos. La que tenía antes ha muerto hace poco, y esta está muy bien, porque además del cabezal al uso trae unos cuantos muy pequeñitos, muy útiles para la zona íntima femenina, delicada y tan llena de pliegues.

El kit de depilación contiene, también, una serie de plantillas para la decoración íntima del pubis. Hay una flecha, una corona, un corazón, una mariposa y un insulso rectángulo. Alvy me dijo que un día podría ponerme un corazón. Me pareció curioso y creo que puede tener su encanto, pero también, no puedo evitarlo, lo veo un poco choni. Supongo que en pequeñas dosis puede tener su gracia aparecer un día con un dibujito de esos, aunque a priori me muestro un poco reticente. Es que yo soy más de ir sin nada de pelo. Ya no solo porque es mucho más estético a mi parecer (quizá a esta conclusión haya llegado a golpe de ver tanto porno) y porque las braguitas transparentes o la ropa interior más sensual es más agradecida para con este look que llamaremos “despejado”, sino también porque, las féminas estarán de acuerdo conmigo, es mucho más cómodo.

Respecto a la depilación masculina, la verdad es que me da un poco igual. Unos huevos sin pelo son más agradables al tacto de la lengua, sí. Pero a mí me parece que el hombre con pelo tiene mucho más encanto. Sobre todo en el pecho. A Alvy siempre le pido que nunca se afeite el pecho, porfavorporfavorporfavor. Y se lo suelo pedir a menudo, porque siempre que terminamos de hacer el amor (o follar, ya sabéis, tanto monta, monta tanto) en mi cama, cuando me rodea con sus brazos y pongo mi cabeza sobre su pecho, empiezo a jugar con su vello entre mis dedos, y el pensar que alguna vez pueda quitárselo y privarme de ese momento me crea cierta intranquilidad. Y es entonces cuando se lo pido. Debo tenerle harto al pobrecito, ahora que lo pienso.
El hombre, como el oso...
Me estoy poniendo muy tontita. Le echo mucho de menos…

Así que vuelvo a la tarde del sábado. Cuando volvimos sin el regalo a casa, Alvy me sugirió que podíamos subir a la parte de arriba de mi casa a retozar un poco. La verdad es que los dos, por motivos distintos y que no vienen al caso, habíamos dormido muy poco esa noche, así que nos tumbamos en el saloncito del ático, alejados del resto de la familia, cada uno en un sillón, intentando, así de primeras, no quedarnos dormidos.

Voy a ser sincera y deciros que, de verdad de la buena, no me acuerdo de cómo terminé a su lado, pero el caso es que cuando me quise dar cuenta yo ya estaba en el mismo sillón que Alvy. Primero me senté sobre él y le pregunté qué tal estaba mientras le abrazaba. Como respuesta, sacó la camiseta que llevaba por dentro de la falda, me la subió y comenzó a besarme el pecho, sin mediar palabra. Se deshizo como pudo de mi sujetador con una mano, y llegó hasta mis pezones. Me los comió como sabe que más me gusta, despacito, dejándome ver cómo los acariciaba con la punta de su lengua. Se entretuvo un buen rato jugando con mis tetas mientras yo notaba cómo mi ropa interior iba humedeciéndose más y más…
 Al ratito ya estaba yo pidiéndole que se bajara un poquito los pantalones porque echaba de menos a su polla. A veces me puede la impaciencia, pero ya no podía pensar en otra cosa.  Alvy, como siempre tan considerado, se desabrochó los pantalones. Ahí me encontré sus calzoncillos, con la polla dura y bien marcada, ligeramente ladeada, y con una mancha en la tela, producto de la excitación, coincidiendo con el lugar que ocupaba la punta.
Metí la mano dentro, y se la saqué. 


Lamí la punta de su polla con la punta de mi lengua, intentando quedarme con el sabor de esas primeras gotas. No hay nada que me guste más en este mundo que el sabor suave y concreto de su polla. Se la agarré con las manos, y empecé a masturbarle…solo un poco, despacito y sin prisas, mientras bajé aún más la cabeza para buscar sus huevos con mi boca. Alvy se incorporó un poco dejándose hundir en el sofá, por lo que su polla quedaba aún más accesible. Me olvidé de sus huevos. Quería volver a ese sabor que me vuelve loca… y comencé a comérsela de nuevo. Esta vez de un modo más profundo, sin entretenerme, metiéndomela hasta al fondo mientras mi excitación crecía al compás que marcaba mi boca…
Hasta que Alvy dijo basta. Se puso de pie ante mí y volvió a subirse los calzoncillos. Me tumbó de forma algo violenta en el sofá, si bien fue con más prisa que brusquedad, y me quitó las medias negras que llevaba. Buscó mi vagina con sus dedos por debajo de la ropa interior y comenzó a acariciarme el clítoris mientras volvía a besarme el pecho y a lamerme los pezones. Alvy enseguida notó que empezaba a estremecerme, así que se puso de rodillas en el sofá y me subió las piernas hasta apoyarlas en su hombro, deslizó mi coulotte negro hasta mis rodillas, y, casi de lado, se agachó hacia mi sexo y comenzó a lamerme, sin miramientos, aunque con cierta suavidad. Alvy estaba excitadísimo, su respiración rápida y profunda, que sentía romper contra mi pubis, le delataba. Dejé caer la cabeza y me limité a sentir, si bien tuve que procurar contenerme, pues suelo pecar de escandalosa...
Fue entonces cuando Alvy usó sus dedos para separar mis labios mayores y comenzó a lamerme con más fuerza. Sentía la presión de su lengua en mi clítoris, unas caricias húmedas cada vez más profundas y largas, pero también más rápidas. Tuve que morderme el labio inferior para no ponerme a gemir como una condenada, mientras notaba como poco a poco se me iba endureciendo el clítoris. Llegaron los espasmos, arqueé la espalda, y empecé a necesitar su polla dentro. Ya no recuerdo si le pedí yo que me follara o fue él… estaba demasiado excitada, no se tampoco muy bien cómo fue esto. El caso es que dejó de lamerme, me sentó en el sofá y se puso de pie.

“Mira cómo estoy”, me dijo. Y me enseñó sus calzoncillos mucho más mojados que antes. “Me gusta…”, le dije mirándole a los ojos desde mi posición más baja y sonriendo. Le dio igual, parecía que no me oía. Se quitó los calzoncillos y me dio la vuelta sin decirme nada, poniéndome de rodillas contra el respaldo del sofá. Tiró de mis caderas hacia él, y de repente sentí su polla, grande y dura, dentro de mí con un golpe seco, metiéndose en mi vagina hasta que sentí sus huevos dando con mi culo. Ya no sabía si yo estaba haciendo ruido o no. Me daba igual. Ya solo sentía.
Alvy se fue poniendo cada vez más y más bestia, hasta que terminó agarrándome del cuello, con fuerza, y empujándome cada vez más y más contra el respaldo del sofá. Con la mano que le quedaba libre comenzó a acariciarme el clítoris, mientras iba metiéndome su polla cada vez más fuerte y más profundamente. Iba a correrme, y se lo dije. “Córrete”, me contestó seco y tajante, sin parar de follarme, como si fuera una orden… y vamos que me corrí. De repente todo mi cuerpo se contrajo, y sentí un latigazo de placer enorme que recorría todo mi cuerpo. Me fallaron las rodillas, comencé a temblar y tuve que agarrarme al sofá con las manos. Apenas pude recuperarme y mirar a Alvy, que él ya estaba sentado en el sofá, de frente a mí. “Me voy a correr enseguida…” y sin decir nada más me agarró la cabeza y la atrajo hasta su polla.

A penas conseguí deshacerme de sus manos. Intenté liberarme, quería seguir mi propio compás…pero esa libertad apenas duró unos segundos. Volvió a agarrarme y me acercó tanto a su cuerpo que sentía la base de su polla en mis labios. Yo ya no me movía, era él, que a golpe de cadera me folló la boca sin dejar que me moviera… entonces sentí la explosión de su semen contra mi paladar, y cómo poco a poco este comenzó a bajar por mi garganta…

Después de unos segundos, me liberó por fin. Me senté en el sofá mientras pasaba mis dedos por mis labios, buscando algún resto de su orgasmo.No había nada. Le miré y sonreí. Alvy comenzó a abrir los ojos y estuvo unos segundos devolviéndome la sonrisa sin decir nada. De repente, me preguntó: "No te habré hecho daño, ¿verdad?¿te he agarrado el cuello demasiado fuerte?", usando para la ocasión el más dulce de sus tonos y dejando ver su preocupación ante la idea de haber podido lastimarme. Quién le ha visto y quién le ve... :)


No quería ponerme tonta, y al final he terminado hasta caliente y excitada recordando aquí la historia. Creo que voy a llamar a Alvy para pedirle que me ayude a masturbarme en la distancia… y a darle la noticia, decirle que sí, que vale, que algún día le sorprenderé con un corazón en el pubis.

martes, 14 de febrero de 2012

Sexo y Música


Creo que ya sabéis que sigo bastante enferma. Los médicos me tienen recluida a base de pruebas médicas cual cobaya, y no puedo alejarme de mi tierra natal. Además, me aburro mucho, porque no me apetece salir, pero, por otro lado, me encuentro tan mal que apenas he conseguido estos días leer o conseguir prestarle atención a una peli, lo que complica bastante la tarea de entretenerse sin salir de casa. Si bien tengo mis buenos momentos a ratos y consigo retomar mi lectura de Michio Kaku, al día siguiente o esa misma tarde me veo relegada a solo poder leer mi enciclopedia de Batman. Algo que, por otro lado, es muy digno, que conste. Batman ha sido el leitmotiv de mi infancia. Y batman gana a Spiderman, que lo sepáis todos.
Sí, así soy yo, qué le vamos a hacer...
El caso es que si hay algo que me está ayudando a aguantar estos días de sopor es, como siempre, la música. Ojeando mi biblioteca musical no puedo evitar fijar mi mirada en determinadas carátulas. Me atrapan. Y entonces, caigo. Si algo me están enseñando en la facultad (una de las dos carreras que hago es la de Publicidad y RRPP) es que el SEXO vende, y mucho. Y esa estrategia facilona de marketing no podía escapar al mundo de la música. La industria que vive del sexo, las drogas y los pentagramas no iba a ser menos que los anuncios de champú.
Así que, con vuestro permiso, para escribir algo ligero acorde con mi escasa capacidad mental actual, voy a dejar los temas más “trascendentes” para otro día y hoy me voy a centrar en comentaros algunas de las carátulas más sexies de los discos musicales que tengo en mi poder.


Quiero empezar con un disco de The Sounds que, así de primeras, no parece muy sexual… pero si se observa con atención, la imagen te atrapa. Creo que es el poder de eso que es sugerir más que enseñar. Para mí fue una gran decepción enterarme de que estas dos mujeres son dos modelos contratadas para la ocasión que poco tienen que ver con el grupo en sí (la cantante del grupo en cuestión es muy poquita cosa)… pero el resultado de la carátula es perfecto aún a golpe de ficción.  La trasparencia de esa camiseta, dejándonos entrever ese pezón, es incluso más sugerente que si la fémina en cuestión fuera sin camiseta.


De esta imagen de este cedé he sacado un bonito plan futuro para mi “gazpacheo”. Un amigo mío y yo tenemos planeado ejercer de DJs en un bar súper indie de esta nuestra localidad. En realidad no tenemos mucha experiencia como tales, a mí una vez me dejaron pinchar en un bar de Malasaña que por culpa de la crisis ya no existe…y chimpún, he ahí todo mi currículo como pincha discos. Pero mi amigo ha hecho sus pinitos, y estamos preparando una especie de CD recopilatorio a modo de declaración de intenciones que, damos por hecho (ilusos nosotros) que nos van a abrir las puertas. Y hemos decidido que haremos la “pinchada Sinsu” en honor a este disco… sin sujetador yo, el sin otras cosas. ¿Veis que os dije ya que tengo cierta tendencia a exhibirme un poco de más?


Como no podía ser de otra forma, la segunda imagen es de este disco de Red LightCompany.


Tengo poco que añadir. Quizá sea la carátula más guay de todas. Cumple todos los requisitos. Aúna sensualidad con cierto aire naif tan típico del gafapastismo. Nunca en mi vida he aceptado aquello de que una imagen valga más que mil palabras, pero ante esta imagen no puedo menos que callarme…


En tercer lugar voy a poner un cd recopilatorio que es un poco trampa. Y digo que es trampa porque es la recopilación casera de un DJ, y como imagen a su disco ha puesto las fotos del making of de otra carátula, en este caso del Grupo LouisXIV.

He aquí el recopilatorio...

Y aquí la foto final del disco de Louis XIV
Como veis las palabras de la espalda coinciden. Pero ha tenido el buen gusto de incluír para la contraportada unos bonitos planos traseros de la fémina en cuestión. Ahí lo dejo…


Para entender por qué la siguiente imagen que he elegido es esta carátula de Placebo, tengo que poneros un poquito en situación. Me encantan los tíos con barba, pero siento una especial devoción por la mandíbula y el cuello de los hombres. Para mí, no hay nada más viril, y, por lo tanto, que me mueva tanto a la excitación sexual, que un tío que se está afeitando. Es una contradicción, lo sé. Pero ese gesto del cuello levantado, con la mandíbula levantada, me vuelve loca.


Quizá sea que esta imagen me recuerda a lo que las tías, cuando estamos follando en determinada postura, solemos ver de nuestras parejas mientras nos hacen virguerías… quién sabe. El caso es que esta imagen me vuelve loca.


Como os digo, me gusta descubrir en los gestos aparentemente inocentes cierta sensualidad escondida. Y la siguiente imagen, en este caso la carátula de este disco de The Last Shadow Puppets, encontramos justo eso: la inocencia de una hermosa chica subiéndose las medias como si nada. Volviendo a la teoría de que muchas veces es mejor sugerir que enseñar, os dejo esta imagen que, no puedo evitarlo, me lleva irrevocablemente a la sensualidad.




Y ahora va una del gran grupo Pulp. En realidad de esta carátula tengo poco que decir. Si quizá la imagen por sí misma solo nos ofrezca una tía buena en postura sugerente, la sobreimpresión del nombre del disco en cuestión redondea y perfecciona la imagen creando un conjunto delicioso…


Me encanta cómo la mano parece aferrarse a las sábanas. Un gesto que, estoy convencida, a absolutamente todos nos trae recuerdos…

¿Y qué deciros de la siguiente imagen? Una mujer que lleva un guante que parece ser de látex acariciándose el culo… ¡Los Strokes si que saben de “sex-marketing”!





Y ya que de culetes va la cosa, aquí pongo otra carátula con un culo como protagonista absoluto, si bien este parece pertenecer a un hombre. ¿Acaso nos esperábamos que pudiera ser de otra manera tratándose de los Scissor Sisters?





Y, ya para terminar, os dejo con la imagen del disco homónimo de Queens of the Stone Age. Ya no es solo por las maravillas de una fémina en ropa interior. Creo que, en el fondo, no podemos evitar darnos cuenta que, si bien la feminidad viene reforzada a golpe de collar de perlas, la chica lleva una camisa de hombre… y eso nos lleva a plantearnos de un modo inconsciente tantas situaciones que le hayan podido llevar a terminar con tal ropaje… ais.



Los caminos del marketing, a diferencia de los del señor,  nunca son inescrutables…

¡Por cierto! Ya para terminar y cambiando de tema radicalmente.

Parece que de momento el tema del twitter no va a ser. Y no solo porque no consigo terminar de hacerme a él, que de verdad que lo intento (y sigue pareciéndome un sistema sinsentido de comunicación). Es que es un coladero. Me explico. Me he dado cuenta de que hay dos tipos de personas que puedan estar interesadas, al menos en potencia, en seguir un perfil como el mío. Os cuento. TIPO UNO: Blogs específicos o páginas web de promoción y/o servicio de pornografía. Es decir, perfiles que esconden un ÁNIMO DE LUCRO, que persiguen seguidores como si les fuera el dinero en ello (ah, no, espera, realmente les va el dinero en ello…ejem). TIPO DOS: Tipos con tendencias sexuales exhibicionistas. Pero, un momento, que uno sea exhibicionista es perfecto, por mí como si les va la necrofilia…¿no? Pues no. He recibido más fotos de pollas en dos días que en todo el resto de mi vida en su conjunto. Y, lo peor, todas acompañadas de frases como: “te gusta, ¿eh, cachonda?”. Y mi interés en verles el pene a esos tíos, cuya existencia desconozco, porque sí, pues es nulo. Más que nada porque el twitter de pornobajar no nació para eso. Si quisiera ver pollas en ese plan (que va a ser que no) me iría a Cam4, que es más divertido, o me pondría a buscar tíos vía Skype, no sé si me explico...



jueves, 9 de febrero de 2012

Las piernas de Jenna Haze y otras cosas que se cierran


Hace algo así como un mes me enteré de la existencia de una serie de películas equis que, si bien volvían a tener como público potencial al sexo femenino(o a las parejas, que es lo mismo; se ve que va a ser verdad que en lo referente a la vida sexual de una pareja quien marca el compás del baile, lo permitido y lo prohibido, es la fémina y no el hombre) prometían esta vez ser unas pelis algo más gamberras y explícitas que las que suelen ofrecernos a las chicas. Se trata de metrajes con argumentos “jolibudienses” romanticones al uso, dignos de la Meg Ryan más noventera, donde la parejita protagonista de las aventuras y desventuras amorosas más o menos divertidas, terminaba en el catre haciendo de todo.

Parece ser que la industria empieza a comprender que nosotras también vemos el porno así

Así que albergaba cierta esperanza de encontrarme con buenas escenas sexuales en ellas. Me he acercado a Cheggit, que ha sido mi página web de referencia desde hace ya unos años para estos menesteres de la recreación sexual audiovisual, a buscar esos videos que, aunque estaba convencida de que me iban a decepcionar (para estas cosas suelo pecar de pesimista, después de Erika Lust es difícil no serlo), podrían tener su encanto. Así que a esa página recurrí con el fin de darles una oportunidad y confiar en las bondades que la gente atribuye a estas pelis en cuestión. Y, ¿sabéis qué? Cheggit ha desaparecido. Parece que el rollo de Megaupload está trayendo cola. Y no es la única. También han desaparecido páginas a las que solía recurrir en busca de música, como btjunkie… aunque las han cerrado porque han querido, por miedo una vez que han visto el tinglado que se ha montado a raíz de Megaupload. Esto es una mierda.

(atención: el párrafo que sigue a continuación tiene poco de sexual. Si no te importan demasiado mis ralladas mentales de "índole mixta", algo perfectamente comprensible, puedes saltarte lo que está en cursiva sin problemas.  J)

Y todo por no aceptar que la industria audiovisual al uso está mutando, y cayendo por su propio peso. Tengo una teoría bastante sólida al respecto, pero me temo que este blog no es el sitio adecuado para ponerme yo ahora a hablar excathedra sobre el porqué de la muerte de este negocio-tinglado ni el cómo de su futura y necesaria renovación. Lo que sí os puedo decir es que esto no es nada nuevo. La humanidad ha pasado por cientos de procesos idénticos a este. Cuando comenzó a desarrollarse la industria, por ejemplo, de abastecimiento eléctrico de las ciudades, hubo una fortísima lucha. Las ciudades grandes, en EEUU, habían optado por la corriente continua de Edison en un primer momento. Una vez instalada, cuando las empresas eléctricas se habían consagrado ya a esta forma de distribución, surgió una nueva forma de hacer llegar esta electricidad a las ciudades, mucho más segura y barata. Estaban jodidos, su maquinaria giraba en torno a Edison y su tecnología.
Cuando se demostró que la forma más segura de canalizar esa fortísima energía era mediante los flujos alternos que Tesla proponía, llegó el caos. Se aferraron a la industria primigenia que habían ya creado, se negaron a aceptar que se les fuera a desmontar el chiringuito… y para ello comenzaron a imponer multas a quien experimentara con el nuevo sistema, organizaban demostraciones ante el público que aseguraban las bondades del sistema “edisionista” y se dedicaban a despotricar sobre Tesla y su tecnología, llegando incluso a achicharrar públicamente, con electricidad alterna, a perritos que recogían de las calles para evidenciar así lo demoníaco del sistema “edisionista”.
A pesar de todo este afán por mantenerse con vida, finalmente no tuvieron más remedio que rendirse ante la evidencia y hacer un enorme esfuerzo económico por cambiar sus maquinarias, reinventarse y amoldarse. Y es el primer ejemplo que se me viene a la mente. Pasó lo mismo cuando el matemático Riemann osó contradecir que la distancia más corta entre dos puntos fuera siempre la línea recta; o cuando se propuso por primera vez la teoría del Big Bang, que demostraba que el universo no era infinito ni había existido siempre, como se pensaba. Tardaron en aceptar estas nuevas premisas. Al ser humano le gusta saber el suelo que pisa, si no, se siente muy perdido y vulnerable. Y ya si hay negocios millonarios de por medio, ni te cuento. Nos aferramos a lo obsoleto como si no hubiera un mañana. Pero terminarán desapareciendo, deberían ir empezando a aceptarlo…

Menuda parrafada, menos mal que no quería desviarme demasiado… como se puede ver estoy bastante indignada con el tema (ya vuelven las reflexiones de índole sexual, tranquilos ;))

Cada vez es más difícil coleccionar este tipo de escenas :(
El caso es que cheggit está cerrado. Y yo soy muy de bajarme el porno y meterlo en mi disco duro externo, para tenerlo siempre accesible y porque me gusta tenerlo en propiedad, qué le vamos a hacer, cada uno con sus cosas. Menos mal que aún queda alguna página con vida… Así que me puse a buscar estas nuevas películas. Ya se están descargando, así que, en cuanto las tenga y les eche un ojo, os comentaré qué tal, y si es verdad eso de que mola el porno que ofrecen.

Pero en lo referente a pornografía, no son solo las páginas que la ofrecen las que cierran. También hay, por desgracia, una gran actriz que cierra sus piernas, para siempre. Sí, amigos, Jenna Haze deja el porno. Primero Sasha Grey y luego nuestra Jenna… ambas reinas del sexo oral, al menos en mi humilde opinión. Si bien en honor de la verdad he de confesar que, entre ambas, preferiría la vuelta de Sasha, para mí Jenna Haze es casi como de la familia, por explicarlo de algún modo. En el fondo, quienes más o menos la seguimos, ya nos olíamos esta retirada. Llevaba casi un año sin rodar nada, y, además, había empezado a dirigir ella algunas pelis. Blanco y en botella. Pero era muy bonito no tener la confirmación de su abandono, saber que en el momento que ella quisiera, aparecería de nuevo.

Aquí Jenna después de llevar a cabo una de sus especialidades...

Su despedida ha sido un poco furtiva, si bien las redes sociales sí que lloran su pérdida. Yo me enteré de la marcha de la señorita Haze ayer en el twitter, cuando empecé a poner en marcha una cuenta para este blog. Es curioso que su despedida haya trascendido tan poco. Cuando la gran Sasha Grey dejó el porno hubo periódicos de tirada nacional que reflejaron la noticia en su edición digital, mientras que de la despedida de Jenna, o tienes twitter o no te enteras… al menos yo no he visto nada fuera de los blogs especializados, que al enterarme de la triste despedida corrí a ojear, o en el resto de las redes sociales, pues al menos ninguno de mis contactos en Facebook ha comentado nada al respecto… Al final va a ser que el twitter sirve para algo…

Las dos musas junto a Belladona...

No sé si usaréis la página del pajarito azul. Yo tengo una cuenta personal en ella, pero la verdad es que nunca me he puesto a darla uso en condiciones, porque para ser sincera, twitter me parece un sistema de comunicación un poco sinsentido. Pero creo que para el blog sí que puede estar bien, el twitter será una forma de soltar pequeñas ideas, subir algunas fotos y estar un poco más presente, si es que un día os aburrís mucho y queréis saber un poco más de mí. Ya lo pondré por aquí, a ver qué tal se da el experimento.

Adiós, querida Jenna

Volvamos con nuestra Jenna. Empezó en el porno con 19 añitos, y en este tiempo nos ha regalado algunos de los momentos más bonitos y sensuales de la industria pornográfica actual. Se me viene a la mente un maravilloso video en el que la pobre Jenna es una joven ama de casa. Su marido se va a trabajar por la mañana temprano, y le pide a nuestra protagonista que la casa esté completamente limpia y recogida para cuando él vuelva. Cuál es la sorpresa del bien dotado esposo cuando, al volver al hogar, se encuentra la casa igual de sucia que cuando se marchó. Su mujer ha decidido darse un baño en el jacuzzi y se le han olvidado por completo las tareas del hogar… oh, sí, su marido va a tener que castigarla. Y como ya tienen cierta edad y no puede castigarla mirando a la pared sin más, decide que la mejor forma de imponerse será follándosela haciéndole de todo a la pobrecita… y de pobrecita nada. Nuestra hacendosa Jenna disfruta como una enana. ¡Cuántos momentos de estar yo conmigo misma he animado gracias a este video!

El sexo en el agua, ya sea en el jacuzzi o en la ducha, siempre tan sugerente...

Pero en su versión online no consigo encontrarlo, así que no os lo puedo poner por aquí.Lo seguiré buscando para poder ofrecéroslo en una futura entrada, porque de verdad que merece la pena. De todas formas, gracias a dios, la prolífica carrera de esta chica puebla internet con muchos de sus videos, y os puedo recomendar algún otro. Nuestra querida Haze ha tenido en la ficción más profesiones que la Barbie, es una fuera de serie y ha rodado con todos los grandes, así que es fácil encontrar un buen video que poneros de ella. Y he decidido recomendaros esta escena que va al grano, con el gran James Deen vejándola, al que adoro también y sin duda es mi actor favorito. Hay veces que me asusto a mí misma reconociéndole a través de un primer plano de su polla o de su culo, no os digo más…

Ay, Jenna, cómo te vamos a echar de menos…

Porque creo que Jenna Haze tiene algo especial. No sé exactamente qué es, pero tiene algo de por sí que te atrapa, casi al primer golpe de vista. Creo que, aunque suene un poco absurdo, ese “algo” tiene que ver con la poca carita de actriz porno que tiene. No es como pasa con Jessie Jane, que es otra actriz maravillosa, y que además de su buen hacer, gran parte de su encanto reside en que tiene una cara de actriz porno total. Hay caras que llevan la profesión escrita en ella. Y es curioso, pero Haze llega a ese encanto por poseer todo lo contrario. Creo que es la actriz porno con menos cara de actriz porno de todas. Y eso me encanta. La primera vez que la ves en acción la sorpresa está asegurada. ¿A quién no le gusta dar con alguien con carita de bueno/a y que luego resulte ser un “bicho” en la cama?

Aquí las dos caritas antagónicas del porno compartiendo una polla...
Bueno, hasta aquí todo por hoy. Tan solo quería rendir un pequeño homenaje a la gran actriz que abandona las pantallas...y ejercer mi derecho al pataleo, visto lo visto. Se que lo digo siempre, pero a la próxima más y mejor, lo prometo...

PD:  He decidido poner en mi perfil mi dirección de correo electrónico… así que, ya sabeis, cualquier cosa que queráis hacerme llegar, ruegos, preguntas, ideas, sugerencias…lo que sea, ahí teneis una nueva vía para hacerlo.





domingo, 5 de febrero de 2012

Y tú ¿Follas o Haces el amor?



A mí, personalmente, la música de fondo, para el sexo, me distrae mucho-muchísimo. En general la música me distrae siempre, y me fascina la posibilidad de mantenerse lejano e indiferente a los ritmos que algunas personas tienen. No entiendo cómo puede ser que haya gente en la biblioteca de mi facultad que estudia con los cascos puestos, por ejemplo. Hay quien recomienda que, si vas a hacer algo de índole intelectual o creativa y quieres animar la tarea poniéndole una banda sonora, lo mejor es recurrir a música neutra y sin letra, generalmente a música clásica o bandas sonoras de películas. Lo intenté, pero no funcionó, los pies se mueven al compás que la música les ofrece, poco les importa que sea la quinta sinfonía de Beethoven o la marcha imperial de Star Wars. Las notas musicales evocan en mí escenas, sentimientos o movimientos musculares que a duras penas puedo evitar. Así que acabo de cerrar el itunes y he buscado algo más interesante, sugestivo y consecuente para con lo que estoy escribiendo.

Otro documento, esta vez visual, muy sugerente... me gusta esa sensación de estar a la merced del otro que esta imagen ofrece


Así que he terminado con un video sexual de fondo que el otro día, antes de venirme de nuevo a mi tierra natal, grabamos Alvy y yo. Desde luego este video me distrae tanto o más que la música, pero supone la más deliciosa de las distracciones. El video está bastante chulo. Me encanta cómo empieza, con Alvy mirándome con cara de vicio y cariño, así todo junto. Tumbado en el sofá, en calzoncillos, y mirando de vez en cuando a la cámara de reojo. Supongo que cuando te sabes observado es imposible no dedicar una sonrisa furtiva a la cámara, deleitándose en la posibilidad de congelar un momento del presente, sabiendo que lo que hagas esa tarde quedará plasmado en un video al que podrás recurrir cuando desees en el futuro. Cómo mola ser el prota de la peli, ¿verdad?

Sexo vespertino en el sofá


En realidad íbamos a emitir en Cam4, que, como ya sabéis, tengo muchas ganas (llevo como tres entradas hablando de lo mismo, lo sé, estoy “obsesionaíta”), pero nos ha mirado un tuerto, no hay otra, porque no hubo manera de que la página web reconociera nuestra cam. Decidimos aprovechar la mala suerte y jugarla a nuestro favor, y terminamos filmándonos haciendo el amor (y otras muchas cochinadas) en mi sofá. Un bonito recuerdo.

Hacer el amor. Qué bonito suena y qué tonto es. “Hacer el amor” me suena a tío queriendo engañar a la fémina de turno para llevársela al catre. ¿Existe una diferencia real entre follar y practicar el más noble de los sentimientos en su versión más física? Porque, más allá del sentimiento que puedas sentir hacia esa persona que tienes encima, debajo, a tu lado o donde sea que toque en ese momento, no sé, de verdad de la buena, dónde está la diferencia.


¿Follarán o harán el amor? Solo dios sabe...
En alguna película se ve a la joven esposa enfadada cuando su señor esposo le propone follar. Y ella le corrige, y apunta: “esta noche vamos a hacer el amor, cariño, hacer el amor, no follar”, cabreada y con cara de “quién-leches-me-ha-mandado-a-mí-casarme-con-un-cochino-con-lo-fina-y-buena-que-soy-yo”. Y yo me pregunto: ¿Cuando uno hace el amor es que no hay sitio para las mamadas? ¿O a caso va de hacerlo a cámara lenta, con música de violines de fondo, los pajaritos cantando en la ventana y parpadeando lenta y suavemente, mientras suspiras,  para denotar así el querer que le profesas a tu pareja? Hay quien me ha tildado de cínica por defender esta premisa, pero lo mantengo. No hay diferencia. Hacer el amor no existe. Follamos con más o menos amor, pero este en sí no se hace.

Porque si va de sentir amor o no, con Alvy practico el sexo en la más romántica de sus vertientes. Pero, a su vez,  también practico el sexo más cochino de mi vida.

Follando con amor...

Vivimos en una sociedad regida por una fuerte y contradictoria dicotomía. Vivimos en el “todo vale, todo es sano y natural”, pero, a su vez, con un miedo grabado a fuego que nos impide llamar a las cosas por su nombre. Igual que ahora nadie es carcelero, pues en todo caso se trata de gente que superó unas oposiciones que le han valido el puesto de operario de centros de aislamiento temporal. Vale, con este ejemplo estoy exagerando un poquillo, pero no ando tan desencaminada...

Y de ese miedo irracional nacen las frases como “hoy, haciendo el amor con Pepito, he alcanzado un orgasmo mediante la estimulación indirecta”. Juro y perjuro por mi honor que yo he oído esa frase, tal cual si le cambiamos el nombre a Pepito. Lo peyorativo del término nos hace temer que nuestro Pepe nos meta la polla por el culo, cualquiera se atreve a decirlo en voz alta, no nos vayan a tomar por unas cochinas que no nos respetamos. El sexo anal es natural y sano, sí, pero de guarras. Así que preferimos “alcanzar el orgasmo por vías alternativas”.  Alternativas y traseras, dilo ya de una vez. Pepito te ha dado por culo. Amén a eso, y bien por ti.

¿Tan difícil es llamar a las cosas por su nombre?

Pero si hay alguien en este mundo que teme hablar de la estimulación anal, ese es el género masculino. Muchos de mis amigos me cuentan a mí, cuando estamos los dos charlando solos, lo bien que se lo pasan y lo mucho que les gusta meterse un dedito por el culo cuando se masturban. O mediante consoladores diseñados para tal fin, porque el dedo ya les sabe a poco. Pero cuando hay más tíos delante o participando de la conversación, esa práctica pasa a convertirse, ipso facto, en una mariconada que ellos no probarían por nada del mundo nunca, porque “por ahí” no cabe ni el bigote de una gamba y si te cabe es que eres un desviado impotente y muy poco hombre. Esto también lo juro y perjuro por mi honor. Nuestra eterna contradicción.

Y es que, aunque todos somos muy libres de contar o no cosas sobre nuestra vida sexual, parece que cuando lo contamos nos importa un poquito de más el qué dirán de nosotros.
El placer de comerle el culo a tu chico

A mí me encanta comerle el culo a Alvy, tumbarle, lamerle el ano y meterle un dedo mientras le como la polla. Despacito, casi sin moverlo al principio, trazando círculos y moviéndolo de adelante hacia atrás, pero sin sacarlo. Además, es divertido, porque la corrida es casi instantánea. Cuando se lo hago, juego con mi boca y mi lengua, desacelero el ritmo, me meto la polla hasta el borde de mi garganta, preparada ya a recibir mejor su semen. Porque, si es cuestión de confesar, me encanta sentir cómo Alvy se corre en mi boca, saborearlo y después…sí, me lo trago.  Me encanta el sabor del semen del señor Singer, cómo lo llena todo, explotando contra el paladar, cómo baja luego, poco a poco, por mi garganta. Su sabor me llena.



Así que, para concluir, os dejo aquí un link a un video de un trío Mujer-Hombre-Mujer un poco peculiar, pues en él se refleja muy explícitamente la estimulación anal masculina que hoy quiero reivindicar. Os recomiendo encarecidamente que le echéis un ojo…

Pido perdón de antemano si es una entrada esta un poco dispersa, pero llevo ya unos cuantos días enferma y este es el primero desde que os escribí la última vez en que me he sentido capaz de ponerme ante el ordenador… a la próxima más y mejor, ¡lo prometo!